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viernes, 6 de enero de 2012

TORTUGA: LA ISLA QUE (NO) EXISTE. GABRIELE ADINOLFI




Tortuga. La isla que (no) existe
Pensamientos no conformes de lucha y victoria

Gabriele Adinolfi

Ediciones Midjungards, Valencia 2012

«He decidido dar el título de Tortuga a esta colección de pensamientos no conformes. Así se llamaba la isla donde durante mucho tiempo se estableció, se consolidó y se mantuvo firme e independiente una estirpe de hombres aventureros y libres. Por largo tiempo ninguna flota, ninguna potencia, ningún conformismo pudo dominarlos: los «hermanos de la costa» eran celosos de su independencia; tampoco al obtener sus «patentes de corso» de cualquier poderoso se sometieron jamás a la disciplina de nadie, respetando por el contrario los códigos del mar y de la isla. Una isla que –a diferencia de Utopía– existía de verdad.
Considero que es necesario tomar ejemplo del espíritu y del actuar de aquellas gentes, sobretodo hoy cuando los hombres libres deben «pasar al bosque» como sugiere Ernst Jünger. Aquel que, aunque sea en sentido figurado, pasa al bosque pero piensa realizar correrías por la ciudad, no esconderse ni desaparecer, es en el fondo un corsario y, como tal, precisa de la cofradía, de la isla y del código del mar. Le será especialmente útil conocer con claridad la manera en la que conviene actuar cuando fondee en otros puertos o trate con las marinas nacionales, sin arriesgarse, cuando se ha bajado la guardia, a quedar abandonado en tierra o a ser enrolado a la fuerza en cualquier tripulación de mediocres desesperanzados (…)
Los he definido pensamientos no conformes, no sólo para hacer un réplica a una línea política y cultural que desde hace tiempo se mueve contracorriente sino también porque cada vez hay más conformismo por doquier. Conformismo y banalización son las contraseñas de un poder que remeda cada día más al Ancien Régime, pero al que añade ciertos temas y valores de un origen desviado y corruptor. El conformismo no es una prerrogativa exclusiva de la cultura oficial, se va extendiendo también por las áreas «antagonistas», cuyos lemas son cada vez más obtusos, retrógrados, moralistas e insulsos, lo que tiene su reflejo en unos comportamientos problemáticos.
Y la caída por el precipicio no se detiene aquí: el conformismo ha hecho su aparición en el panorama histórico, cultural e ideal de ambientes otrora autónomos, trayendo consigo plagios y falsificaciones. Así, el tesoro ideal y cultural de la derecha radical ha sido saqueado, poniéndose en circulación latón en lugar de oro. Pero lo peor es que a fuerza de sufrir el continuo bombardeo de las culturas enemigas –tanto aquellas que exorcizan y maldicen el fascismo, como aquellas que lo desvalorizan, lo redimensionan y lo desnaturalizan en un intento de apropiarse y explotar nuestro pathos– también los militantes de la derecha radical han acabado por dar crédito a las patrañas. Razón por la cual esta recopilación de reflexiones, de datos, de ejemplos, en tanto que representa «aquel» mundo en su dimensión real, resultará sorprendente, y quizás a veces dura, a todo aquel que haya hecho suyos esos tópicos. No conformes aparecerán por tanto estos pensamientos también para la mayoría de la derecha radical.
He añadido que son de lucha y victoria. Lo he hecho a propósito porque, junto al conformismo imperante, asistimos a una decadencia espiritual realmente notable. La lucha ha dejado de entenderse como una prueba y la victoria sólo se concibe como un éxito cuantificable en monedas, en absoluto en sentido figurado. Pero la verdadera victoria es la alcanzada sobre uno mismo. En consecuencia, he querido partir del lúcido mensaje existencial con el que Julius Evola nos ha vuelto a vincular con la espiritualidad guerrera del Bhaghavad Gita y, desde allí, a la más profunda Romanitas. No hay otra raíz, no existe otra divisoria decisiva, no hay otro suelo firme, a despecho de quien quiera reducir una tensión espiritual olímpica a la defensa de ésta o aquella manifestación secundaria (…)
También he querido hacer de estas reflexiones personales una recopilación de principios que ayuden –y subrayo ayuden porque no se trata de una obra exhaustiva ni enciclopédica– a recomponer el cuadro de aquella Idea del Mundo que, en el llamado «siglo breve», ha ganado para sí la flor y nata del pensamiento, del arte, de la filosofía, de la ciencia y de la jurisprudencia europea, y no sólo la europea sino también la asiática y la americana. Todo aquel que se ha lanzado a conocer las Revoluciones Nacionales en función de los tópicos y dogmas reduccionistas con los que los enemigos declarados (antifascistas) y los intrusos insidiosos (integristas, fundamentalistas y reaccionarios) las minimizan, está destinado a quedar encerrado en esquemas estrechos, artificiales y estúpidos.
Pero quien quiera reconstruir, tesela a tesela, un mosaico que haría la envidia de los artistas bizantinos debe liberar la mente y volver a comenzar de cero: con entusiasmo. Y creo que los principios aquí contenidos le podrán servir de apoyo».

Del prólogo del Autor

Título: Tortuga, la isla que (no) existe
Autor: Gabriele Adinolfi
304 páginas
Portada en tapa blanda glasofonado mate con solapas.
23,5 de alto por 16 de ancho y las solapas 7cm.
Dirección de pedido: ed.midjungards@hotmail.com

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